Sail Rock_tiburón ballena

Después de cuatro inmersiones sin ver “nada más” que enormes bancos de carángidos, medregales y barracudas como nubes que oscurecen la luz que llega desde la superficie, de pronto uno de esos bancos se abre para dejar pasar a este espléndido bicharraco, que sube en diagonal hacia nosotros. Suficiente para que merezca la pena el esfuerzo. De largo…

Así es una inmersión cualquiera en Sail Rock. Desde el descenso estás permanente acompañado por enormes bancos, desde cortinas interminables de barracudas, a todo tipo de carángidos en grandes formaciones… y si tienes suerte, el siempre deseado tiburón ballena.

A Sail Rock puedes llegar desde Koh Tao o desde Koh Phangan, siendo más recomendable desde esta última sobre todo si te alojas en la zona norte de la isla (desde Koh Tao la navegación es mayor, y al estar muy orientados los centros de la zona a titular buzos en modo churrera, es más complicado -y caro- conseguir que te lleven).

Tras una hora de navegación aproximadamente (desde Koh Phangan) se recorta en el horizonte un peñasco sobrevolado constantemente por gaviotas… ése es tu destino. Una vez allí, tras hacerse el capitán un hueco entre los numerosos barcos que suele haber, te tiras agua y comienza la inmersión… y ya en los primeros metros vas a encontrarte con el primer gran banco (barracudas yellow tail) que suelen estar casi siempre cerca de la boya que marca el descenso.

Sail Rock

En las ocho inmersiones que hemos hecho allí siempre hemos dado el salto en la boya situada al este, acabándola tras hacer la tradicional subida por “The Chimney” y volver haciendo la parada de seguridad hasta la boya de origen.

Es muy recomendable pedir al DM que comience con un paseo por el “Secret Pinnacle”… poco conocido y menos transitado que el pináculo central (de hecho no aparece en la mayoría de los mapas que puedes encontrar de la inmersión), el volumen de los bancos que te encuentras suele ser aún mayor. Constantemente te verás rodeado de peces murciélago, los omnipresentes carángidos, meros enormes y al menos un par de morenas gigantes que seguro que tu guía sabe encontrar… y nunca hay que olvidar tener un ojo puesto hacia la superficie, por si es nuestro día de suerte y vemos pasar esa silueta tan buscada por todos los buceadores…

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